viernes, 9 de noviembre de 2018

Corona de la Almudena



No se puede decir que la Corona de la Almudena sea el único postre típico de Madrid. Hay otros, pero quizá éste sea ya el más característico debido a su nombre y la fecha en que se produce.

Según se va acercando cada año el 9 de noviembre, festividad de la Almudena, patrona de Madrid, las pastelerías adornan sus escaparates con este dulce local. Aunque no es de los más antiguos, va teniendo ya su historia.

Historia o no, la receta ha sido ampliamente aceptada en la capital. Se calcula que cada año se venden unas 300.000 unidades de esta corona en los establecimientos madrileños.

A primera vista cualquiera diría que la Corona de la Almudena es casi como un roscón de Reyes. La forma de rosca y la opción de rellenar con nata, crema o trufa los emparientan.

Pero existen grandes diferencias. Para empezar, se trata de un dulce que sólo se hace en Madrid. Además, no lleva sorpresa en su interior, por lo que paga el que quiera.

La decoración superior, la verdad, se parece a la del roscón, con azúcar, frutas escarchadas o, quizá para variar, alguna crema. Aunque, como se puede ver en los escaparates, hay de todo. Es frecuente también adornarla con la figurilla de una Virgen de la Almudena.

Y otra gran diferencia. El roscón de Reyes lleva en su masa agua de azahar que le da un sabor característico. Por su parte, la Corona de la Almudena lleva zumo de naranja, al menos en la original, y su gusto depende más de la masa, parecida a la del suizo, y el relleno.

La primera Corona de la Almudena

La historia de la Corona no es centenaria, como otros dulces madrileños. Fue en 1978 cuando el gremio de pasteleros decidió crear un nuevo dulce en honor a la Virgen de la Almudena, que también es patrona de este colectivo.

En Madrid ya había otros dulces muy de aquí. Torrijas, buñuelos, huesos de santo, rosquillas de San Isidro, leche frita, panecillos de San Antón… Pero ninguno estaba dedicado a la patrona y, por qué no decirlo, la excusa servía como argumento comercial.

Si se llama Corona es, precisamente, por la corona que lleva la auténtica talla de la Virgen. La podemos ver en la Catedral de la Almudena, en lo alto de su fachada principal. Y también fuera, al final de la calle Mayor, en una hornacina hecha en el muro.

El resultado de esta creación repostera fue un éxito progresivo. En sus primeros años de existencia pocos eran los que conocían este dulce. Sin embargo ahora, cuarenta años después, lo raro es no encontrarlo en los escaparates cuando pasamos por las calles de la ciudad.

Así se hace una Corona de la Almudena

Encontramos la Corona de la Almudena en muchas pastelerías y centros comerciales. Por ejemplo, en La Mallorquina de la Puerta del Sol y en el Horno de San Onofre, en la calle del mismo nombre. O en el local que estos últimos tienen en la calle Mayor 73, llamado La Santiaguesa. También en El Riojano o la Antigua Pastelería del Pozo, por citar algunos establecimientos del centro.

Como todos los dulces, cada artesano tiene su receta y su modo de elaborarla. No sólo cambia de unos pasteleros a otros en la decoración exterior o en el relleno. También puede haber pequeñas diferencias en los ingredientes de la masa y en la forma de hornearla.

Para averiguar cómo se hace la auténtica Corona de la Almudena habría que preguntar al pastelero vallecano Pedro Blanco, uno de sus creadores. Actualmente muchos se aventuran con una receta, como los de la web Recetas Comidas.

Otra receta muy visible en internet, contada paso a paso con claridad, es la de Gallina Blanca. Lo que parece que no falta en ninguna son los huevos, leche, mantequilla, azúcar, harina y alguna esencia de naranja, limón o vainilla. Y, por supuesto, el relleno de nata, crema o trufa.

La corona de la Almudena es un postre típico de Madrid. Este roscón esponjoso tiene un interior repleto de crema pastelera que hace que los más golosos disfruten del placer de un buen postre. La masa de este dulce recuerda un poco al del típico roscón, pero en este caso, lo podremos disfrutar todo el año.

Tradicionalmente la corona de la Almudena no se rellenaba, pero las exigencias de sus amantes han hecho evolucionar este dulce hasta incorporar nata, trufa o la crema más delicada. Toma nota de cómo cocinar una Corona de la Almudena que triunfará en cualquier mesa.

Ingredientes:
150 gr de harina
150 ml de leche
2 gr de levadura fresca de panadero
340 gr de harina de fuerza
2 huevos
40 gr de mantequilla
la ralladura de medio limón
150 gr de azúcar 8 gr de levadura fresca de panadero
1 huevo batido para pintar
Crema pastelera

Cómo preparar una Corona de la Almudena

Esta corona se compone de dos masas, una masa madre que prepararemos con 8 horas de antelación como mínimo.
Conseguir la esponjosidad que caracteriza a este tipo de bizcochos solo es posible con esta técnica.

Ponemos en un bol los 150 gramos de harina de fuerza tamizada.
 Le añadiremos la levadura disuelta con un poco de leche tibia. 
Amasamos bien hasta que esté todo bien mezclado.
Dejaremos que repose esta masa durante toda la noche en un rincón cálido y seco, de esta manera aumentará su tamaño y nos dará esa masa madre suave que necesitamos para este tipo de postres.
Al día siguiente, mezclamos el azúcar con los huevos y la mantequilla hasta tener una especie de crema que haya ganado consistencia y volumen.
Tamizamos los 340 gramos de harina y le añadimos la levadura de panadero disuelta con agua tibia. 
Le incorporamos la mezcla de azúcar con los huevos y mantequilla. Unimos las dos masas y le ponemos la ralladura de limón.
Amasamos a mano o con una amasadora hasta que todos los ingredientes estén bien incorporados. Volveremos a dejar que la masa repose un poco.
Cuando haya crecido lo suficiente, la pondremos en la superficie de trabajo enharinada, le daremos a la masa la forma redonda característica. 
La ponemos en la bandeja de horno y pintamos con el huevo batido.

Hornearemos a 180º durante unos 30 minutos. Cuando esté lista la rosca la sacaremos del horno, dejaremos que se enfríe y mientras preparamos el relleno la crema pastelera, la trufa o la nata, lo que más nos guste.

Abrimos la corona con un cuidado y la rellenamos con la crema pastelera. 
Por encima podemos colocar un poco de azúcar glass para darle un acabado de pastelería.