lunes, 16 de octubre de 2017

Cuartel de Conde Duque



La sede de la Real Guardia de Corps es hoy el espacio con más fondos históricos. Guarda con celo incunables y textos de Calderón de la Barca de su puño y letra.

Es más grande que el Palacio Real. Sus 58.777 metros cuadrados guardan tesoros de la historia de Madrid desde el siglo XI. O antes. Sobre fueros, costumbres, música, arquitectura, prensa y un sinfín de cosas más. Es el custodio de la historia de una ciudad palpitante, abierta y con sed de aprender. Y de enseñar. Entramos en el Cuartel de Conde Duque, un templo de la historia y la cultura.

Cuatro horas de recorrido no han bastado. Hay 100 kilómetros de estanterías.Otros tantos de pasillos, bóvedas, escalinatas y salas. Incunables, manuscritos, joyas de la música y la literatura se reparten los honores bajo el mimo de todo el personal que atiende estos tesoros ocultos. Albergó a los mejores soldados de la Real Guardia de Corps con sus 400 caballos. Casi perece en un incendio (1869), estuvo a punto de ser derribado (1975), pero hoy luce con esplendor y es el foro por excelencia de la memoria de Madrid.

Ahí están el Archivo de la Villa, con su Fuero de 1202. Este lugar es punto y aparte. Dicen que el Archivo fue la nodriza de todos los demás: la Biblioteca Histórica, la Hemeroteca Municipal, la Biblioteca Musical y el Museo Municipal de Arte Contemporáneo. Hoy, todos están aquí juntos. En el Conde Duque es fácil disfrutar de antiquísimas partituras musicales, de noticieros y publicaciones de todo el mundo desde el siglo XVIII y, también, de los «Autos Sacramentales» de Calderón de la Barca escritos de su puño y letra.

Entre las curiosidades, el nevero. Una fresquera bajo tierra que se llenaba de nieve prensada para conservar los alimentos de los militares a principios del siglo XVIII. Algo así como el «combi no frost» de aquella época. Es un lugar enorme y abovedado que impone. Mucho más cuando te cuentan que por aquí se ha paseado el fantasma de una mujer ajusticiada, que se escuchan sonidos, se ven sombras y rondan historias de espectros. De hecho, hay imágenes de un equipo de expertos midiendo campos magnéticos y psicofonías. Estos cazafantasmas trabajaron dentro de esta imponente bóveda hoy revestida de ladrillo visto.

El cuartel es un edificio barroco (churrigueresco) construido a partir de 1717 por Pedro de Ribera, junto a los muros del Palacio de Liria, residencia de la Casa de Alba. Fue Felipe V, primer Borbón, quien mandó al corregidor marqués de Vadillo hacer «la fábrica y obras que se necesita en el cuartel de sus reales Guardias de Corps, junto al convento de nuestra Señora de los Afligidos, para alojamiento de 600 guardias y 400 caballos». Este cuartel formó parte del sistema de comunicaciones mediante telégrafo óptico, ideado en España en el siglo XIX. La torre de telegrafía era la número uno de la Línea de Castilla, que comunicaba Madrid con Irún.

En cuanto al nombre del cuartel, hay varias versiones. Según Mesonero Romanos era del conde-duque de Olivares, valido de Felipe IV. También se dice que el nombre viene de su asentamiento en un solar que fue palacio del conde de Aranda y duque de Peñaranda. Sea como fuere, hoy el Cuartel del Conde Duque es un espacio consagrado a la cultura. No sólo por las joyas que atesora, sino porque también es biblioteca municipal, guardián de nobles y antiguos instrumentos, colecciones de vinilos, así como de libros antiguos y nuevos.

29.000 volúmenes

Su Biblioteca Histórica conserva fondos de la antigua Biblioteca Municipal, con más de 209.000 volúmenes de obras manuscritas e impresas entre los siglos XV y XXI. Guarda sus incunables en cámaras de seguridad y en tres armarios ignífugos. Vemos la partitura de «Fausta de Danizetti», una ópera del XIX y diez tomos de sainetes de don Ramón de la Cruz.

Llegamos a la Biblioteca Musical. Un antiguo piano Collin-Collard da la bienvenida. Tiene 320 instrumentos de cuerda y viento como, por ejemplo, una gramola, un kito (instrumento japonés usado por las gheisas) y un órgano bellísimo que se tocaba en el pabellón de caza de la Casa de Campo. Algo único de esta biblioteca es su sección de préstamo de instrumentos para personas sin recursos que no pueden comprarse uno. Se prestan por un curso académico. La convocatoria, siempre en septiembre. Hay tortas.